sábado, 14 de febrero de 2026

PI-HUÉ

Se afirma que el ingreso del hombre, al ahora territorio argentino, data de entre 8 a 12 mil años.

 De las lenguas sumergidas por la imposición española han sobrevivido algunos términos, por ejemplo, el topónimo otorgado por los indios al paraje donde hoy se encuentra mi ciudad natal, lo llamaban Pi-hüé: “lugar de encuentro” en mapuche.

La ahora ciudad de Pigüé, está emplazada en el sudoeste de la provincia de Buenos Aires, en la transición de la llanura pampeana y las sierras de Ventania.

 



Esta zona, desde tiempos inmemoriales, fue ocupada o frecuentada por cazadores-recolectores que ocuparon el valle y sierras de alrededor. La descripción de estos grupos resulta bastante confusa, se los menciona con denominaciones diversas y no siempre es posible precisar si se trata de los mismos grupos o si esas diferencias responden a distinciones reales.

Si se tiene en cuenta las referencias topográficas, puede decirse que fueron Pampas y Serranos. Si se tiene en cuenta textos antropológicos: tehuelches, mapuches, araucanos.

Si se sigue las fuentes primarias (libros, mapas, crónicas): Chechehet, Diluihets, Pehuenches, Gununa kuna, Genaken, Taluhets, Tehuelhets, Tehuelchus, Aucas, Patagones, Tehuel-kunny, Leuvuches, Calille-het, Chulilau eunnees, Sehuaun-cunnes, Yacana-cunnees y Vucha-Huilliches. (2)

A partir de mediados del siglo XVI (1580) -8500 años después del ingreso humano a territorio argentino-,  comenzó el asentamiento definitivo de los españoles en las costas rioplatenses. Las formas de vida de las comunidades indígenas, en los siglos siguientes, se transformaron radicalmente como resultado del contacto con los europeos y también de la expansión araucana desde Chile.

Sobre fines del siglo XVIII y sobre todo en el XIX, se produjo la expansión mapuche y la araucanización de las comunidades originales, que adoptaron su lengua —el mapudungun— y costumbres, conformando una red de cacicatos. La zona fue entonces ocupada por los mapuches (araucanos) y los tehuelches araucanizados.

Cuatro siglos de guerras, alianzas, parlamentos, traiciones y masacres, condujeron a la “solución final”, cuyo desenlace se produjo en la década del 70 (1879), con la finalización de la llamada “Campaña del desierto”.

La derrota de los líderes indígenas en las campañas militares de 1858  —derrota del cacique Calfucurá en la Batalla de Pi-hue— y 1876  derrota del cacique Juan José Catriel en Cura Malal significó el colapso de su dominio territorial justo antes del establecimiento del asentamiento colonial europeo en 1884.

 Dice la crónica de un suboficial identificado con la “Campaña del desierto”:

 “Las tribus que pasaban por estos parajes, solían llegar a las sierras de la Curá-Malal (corral de piedra) donde sus artesanos seleccionaban piedra y construían instrumentos de guerra. En sus marchas hacia el Norte o Noroeste, llegaban al Pihüé-Leuvu en procura de agua, y luego seguían por el paraje de Huaglén, que era la salida del corral de piedra, en la ruta a la tierra de los cristianos, o a las salinas de Epecuén-Lavquen, pasando por Huilqué.

Saliendo del Pihüé, y tomando la ruta al Callvú-Leuvu, se hallaba el paraje denominado Curú-Malal, avanzada de la guarida o refugio mencionado.

La guarida era el sitio preferido por los indígenas, la gran quebrada del terreno los ponía al abrigo de la inclemencia del tiempo, y fuera de la visual de las tropas nacionales que practicaban las rastrilladas del “desierto”.

En este paraje, el arroyo formaba un estancamiento de agua o laguna corriente, la Pihüé-Lavquen, en donde crecían huncos, cortaderas, lengua de vaca, etc., y habitada por grandes bandadas de patos, gallaretas, cuz.cu-u-u, teru-terus, tucu-tucus, peludos, vizcachas, guanacos, ñanduces y otras especies, y sus contornos ofrecían el suelo cubierto por una tupida alfombra de quellén (frutilla silvestre), muchas veces solía ocurrir que en las rastrilladas, las tropas nacionales se hallaban con los indígenas, degenerando en sangrientos combates.

Los partes de los comandantes de línea citan los sangrientos combates del Pihüé, y dan como lugar la laguna, que no era ni más ni menos que un simple cañadón. La conquista del desierto nos ofrece sus tierras ensangrentadas, espantosa aniquilación de hombres, que sucumbían a montones. Los unos en el ejército de línea; los otros, en los desolados fortines".(3)  

(el suboficial omite la sangre indígena)

(el suboficial no describe un desierto)

 Dice Saer al respecto del proceso de anexar tierras indias:

“En el proyecto gubernamental de anexar las tierras indias, dos actitudes se hallaban en conflicto: una que preconizaba la guerra ofensiva y el exterminio, que acabaría predominando con la masacre final de 1879; la otra, más moderada, prefería optar por la guerra defensiva, las alianzas, el poblamiento gradual del desierto mediante la instalación de colonos y pequeñas guarniciones militares, hasta llegar a una paz duradera con los indígenas; el representante principal de esta tendencia fue Adolfo Alsina cuya muerte prematura  en 1877 dejó la vía libre a los partidarios de la guerra ofensiva. A partir de esa fecha, la empresa de la “civilización” no fue más que un pretexto para la consolidación de los grandes latifundios del sur de la provincia de Buenos Aires y de la Patagonia, constituidos con millones de hectáreas que supuestamente debían ser distribuidas a inmigrantes y colonos”. (4)

 Tras la campaña Militar —1878 /1879—, el gobierno nacional incorporó vastas extensiones de tierras al dominio del estado. Esas tierras fueron repartidas como propiedad privada entre militares, políticos y allegados.

En paralelo, Argentina impulsaba políticas de inmigración para poblar y producir en estas tierras. Se fomentaron colonias agrícolas, sobre todo de inmigrantes europeos.

En Julio de 1878, el gobierno de la provincia le otorgó al Teniente Coronel Ángel Plaza Montero, 120 leguas cuadradas de campo como concesión, para fomentar la cría de caballos. Este, terminó transfiriéndoselas a Eduardo Casey quien consiguió apoyo financiero  en Londres para sostener el proyecto. En 1883 Casey conoce a Clément Cabanettes, joven oficial de reserva del ejército francés, y le vende 27000 hectáreas para dar cumplimiento a la disposición de poblar y colonizar, estableciendo una colonia agrícola. Cabanettes ve en François Issaly la persona adecuada para llevar a cabo la campaña  de información y reclutamiento de familias en Aveyron-Francia y así organizar el contingente colonizador. Se trató de un proyecto cooperativo, con división de funciones entre Cabanettes en Argentina e Issaly en Aveyron. Issaly llegó con aproximadamente 40 familias a las tierras prometidas. La fundación de Pigüé fue entonces el 4 de diciembre de 1884, con la particularidad de ser la única colonia francesa en Argentina y abierta a colonos de otras nacionalidades.

*

Mi abuelo paterno, Ginés Martínez, proveniente de Murcia-España, llegó con 15 años a Argentina, acompañado por sus padres y su hermana en 1912, veintiocho años después de fundado Pigüé. No dispongo información de las fechas de llegadas de los otros ancestros (bisabuelos) pero estimo que lo hicieron  un poco antes, mayoritariamente de España, mayoritariamente vascos. Solo una bisabuela materna era de nacionalidad francesa. Todos terminaron asentándose en Pigüé, o en la zona, y la mayoría fueron agricultores.

No cuento entre mis ancestros pobladores originarios.

Me reconozco y con gratitud, fruto del amoroso encuentro de mis padres en el Pi-hüé.

Celebro el compromiso de los descendientes con la memoria de la aventura vital que emprendieron los primeros colonos, pero pienso que, por respeto a evidencias históricas y a una memoria compleja, densa, sería necesario dar protagonismo, sacar de las sombras, a los primeros habitantes del lugar, cuya exclusión y exterminio fue condición de posibilidad de su establecimiento en esas tierras. Situada en esta simbólica territorialidad, donde se escuchan historias de allá y de acá, busco ratificar que este mundo exige de nuestra intervención. Que nada es natural, que podemos  transformar nuestra relación con el estado de las cosas, de las historias, de las narraciones, que el sentido de lo posible no deja de renacer.

“Lo histórico no está dado, se construye desde el presente y desde las luchas del presente." (1)

[1] Piglia Ricardo – Antología personal – El escritor como lector – (p.91)

[2] Gonzalo Iparraguirre- Historia y Sociedades Indígenas de Ventania- EdiUPSO.

[3] Monferran Monferran, Eugenio Ernesto (suboficial de la Armada) – Fundación de la colonia francesa y Pueblo de Pigüé - 1955

[4] Saer, Juan José -El concepto de ficción

martes, 17 de junio de 2025

ACCEDER AL PAISAJE


Un paisaje puede ser experimentado como un lienzo, un ilusorio espacio temporal en el que demorarse, ponerse entre paréntesis. Dejarse hacer por el proceso, permitir que devenga suscitativo.

Una pequeña ficción retardatoria que deja desplegar la vida. Una demora portadora de efecto.

En ese resquicio, al que llegamos con decisión para soportar lo que emerge, por imposible de poseer (un presente), comienza a abrirse una brecha en su adecuación y experimentamos la vida huyendo de la vida, permitiendo solo en la retirada su pródiga reaparición. Lo que se retira es asimismo la dispensa.

En la pintura hay una síntesis de esto. Una temporalidad que coagula en el borde de lo pintado, pero no como instantánea sino como devenir, como no-coincidencia. Es renunciando a la coincidencia razonable y produciendo otra forma de coherencia que se ilumina el carácter efectivo de la vida, que se puede sostener esa tensión que nos mantiene abiertos.

CM

de mi lectura de Francois Jullien por el tamiz de mi experiencia

 -“Todos los años la fecundidad se retira para que florezca una nueva primavera (physis); y toda efectividad se sustrae de su efectivación, a medida que esta se fija, para seguir siendo efectiva. Y asimismo, cuando el pintor deja sus trazos inacabados, la obra se retira en su fundamento invisible para dejarlo aparecer. Y con ese simple gesto, al detener la mano, lo que saca a la luz ya no es la vida determinada y definible, coincidente, sino ese lugar donde la vida está viva, donde la vida silenciosa descoincide consigo misma para seguir siendo devenir.”

III El entre de la vida/ Filosofía del vivir – Francois Jullien

Octaedro.

miércoles, 28 de agosto de 2024

"Cocidere"

Hay paisajes que son marca.

Pulsan a lo largo de la vida aguardando se los reconstruya, se los vea o muestre en una perspectiva nueva.

Insistencia de una intensidad visual que busca visibilidad, apariencia, una forma. 

Sus distintas representaciones,  traman una red fluida,  y en la repetición crean la ilusión de un lugar para aquel que los recrea, inventa o imagina; decía Piglia.

es ocre, es calcino
pampa
cicatriz en el paisaje
presiente todo el silencio por habitar.

Paisaje iniciático, transicional. Un cronotopos performativo, una acción desplegándose en el tiempo, en una red de imágenes. 

Dibujo, pinto ese recorrido con líneas y cruces. 

Dice Piglia en los Diarios de Emilio Renzi: La ilusión es una forma perfecta, no es un equívoco, es una construcción deliberada para engañar al mismo que la construye. La ilusión como novela privada. 

Viene a mi la idea de los misterios de Eleusis y la advertencia de Agamben de que las iniciaciones eleusinas no son “misteriosas” porque tengan un contenido oculto que deba ser llevado a la luz, sino porque en ellas contenido y forma se han vuelto indecidibles. Pensamiento y visión coinciden y no porque haya caído un velo, sino porque, según el significado literal del verbo latín cocidere, “caen juntos”, se reducen y mantienen en reposo. Una apariencia pura que se muestra entre las ruinas del lenguaje.




Fuentes citadas:
"La muchacha indecible" G. Agamben/ Mónica Ferrando. 
"Los diarios de Emilio Renzi"- Años de formación - En el umbral / Ricardo Piglia 

martes, 6 de agosto de 2024

La niebla también es un coloide


Día de niebla en Buenos Aires.
 Retomo la imagen que me dejó la frase de Guillermo David "lengua en estado coloidal" a propósito de la voz de los malones que se hacía escuchar en las pampas allá por  mil ochocientos y pico, donde sabemos no había un desierto. Mistura de la lengua colonial y la lengua mapuche: "lengua de la tierra", mapudungún, mapuzungún o también llamado araucano.
La niebla también es un coloide. Aloja en si dos o más fases que adquieren un particular estado de agregación. La raíz griega de la palabra coloide es "Kolas", significa: "que puede agregarse" ( de ahí cola). Los elementos en cuestión tienen tendencia a mantenerse unidos a implicarse. Palabras, lenguas y materia que se aproximan y mezclan.
La ciencia dice que las partículas de la fase dispersa en una solución coloidal son muy pequeñas, menores de un micrómetro. ¡Pura desproporción! de eso también sabemos.
Estas, se encuentran dispersas, sin unirse a las moléculas del disolvente. Aún así, al reposar no precipitan, no sedimentan, tampoco pueden filtrarse. Se dice que las partículas coloidales son lo suficientemente pequeñas para que su comportamiento esté controlado por las fuerzas de interacción entre ellas y no por efectos macroscópicos como el de la fuerza de gravedad. Misteriosa fuerza la de estas diminutas.

Pienso en la lengua insurgente, poética, inestable, que busca nombrar el desierto, que no cesa de alcanzar bordes donde hace marca, cuerpo, para ser leída. En su potencia, en su capacidad de relaciones, en su generosa vitalidad. También en sus estragos, en su no va de suyo. En la necesidad de tomar la palabra y jugar el juego responsablemente porque nos va la vida en ello.
Deseando devenir pienso entonces en la infancia, en esa de la que habla Agamben, que no puede buscarse antes e independientemente del lenguaje, en sus formas que nos habilitan nuevos inventos para que la vida se mueva, para crear por fuera de lo que repite, para que el silencio nos hable y nuestra existencia se conmueva.

Vasija construida con arcilla recolectada en el campo, en tierras de Calfulcurá

sábado, 13 de julio de 2024

VERDES

Es época de podas en la ciudad. Hoy junté estas ramas  en un bolquete de mi calle. Literalmente en la basura. Puro derroche de verde vegetal.

Les dí cobijo a algunas  en uno de mis floreros .

 Los floreros alojan estertores vegetales.

Sus huéspedes: ¡tan inoperosas!, tan finitas sus instancias que no puedo evitar verlas como una vanitas ( Vanitas vanitatum omnia vanitas (Vanidad de vanidades, todo es vanidad) , género pictórico que introducía una reflexión sobre la fugacidad de la vida y la inutilidad de los placeres mundanos ante la certeza de la muerte.

 Dice John Berger que gracias a Cézanne reconocemos que con la vida de cada persona empieza y termina un mundo visible, que millones de estos mundos visibles coinciden en tantos aspectos que partiendo de estas coincidencias podemos construir el mundo visible, pero que este mundo de apariencias es inseparable de cada uno de nosotros, y cada uno de nosotros constituye su centro.

 El paisaje se piensa dentro de mi y yo soy su conciencia” decía Cézanne.

El color -decía también- es el lugar donde nuestro cerebro y el universo se juntan”.

Juntémonos en el verde, seamos con Títiro instrumento del favor general de las cosas.

-Porque Lucrecio, “¿no es un milagro que un pastor, un hombre que ha olvidado su rebaño, pueda dirigir a los cielos la forma fugitiva y como la idea desnuda del Árbol y del instante?.

John Berger,La apariencia de las cosas -174

Paul Valéry, Diálogo del árbol

Eclesiastés (1,2)- Vanitas vanitatum omnia vanitas 





https://www.revistadelauniversidad.mx/download/0e2a6c80-0269-47e8-b366-4b48ada009d7?filename=dialogo-del-arbol

domingo, 16 de junio de 2024

¡hay tanto cielo por mirar!



Una esquela para mi padre:

Viejo querido, no se que verías y dirías hoy.

Recuerdo ese día, había humo, tampoco el cielo estaba claro.

Algunas cosas conjeturo:  Sería simple, no eras hombre de complicar lo que no hacía falta. Tu inteligencia e intuición te permitía ver claro y simple.  Sería concreto, la ideas te alcanzaban y las rumiabas pero se traducían en acciones. Sería o intentaría ser justo. En acto y sencillamente buscarías saldar la cuestión abierta. Probablemente al final te reirías un poco y comeriamos algo juntos y ¡Viva Perón!. Mañana será otro día!

Viejo querido, me donaste la vida y con ella la tarea de habilitarme, de nombrarme, de hacer que esto siga. En eso siempre andamos. Se te extraña!

¡Hay tanto cielo por mirar! 

viernes, 17 de mayo de 2024

Materia

La experiencia decisiva, de la que se dice que es tan dificil explicarla para quien la haya vivido, no es ni siquiera una experiencia. No es más que el punto en el que rozamos los límites del lenguaje. Mas lo que ese momento rozamos no es, obviamente, una cosa, tan nueva y tremenda que, para describirla, nos faltan las palabras: es más bien materia, en el sentido en que se dice "materia de Bretaña" o entrar en materia o incluso "índice por materias". Aquel que toca, en este sentido su materia, encuentra simplemente las palabras necesarias. Donde acaba el lenguaje empieza, no lo indecible, sino la materia de la palabra. Quien nunca ha alcanzado, como en un sueño, esta lignaria sustancia de la lengua, a la que antiguos llamaban "selva", es, aunque calle, prisionero de las representaciones. Es como para aquellos que han vuelto a la vida tras una muerte aparente: en realidad no están muertos ( de otro modo no buiesen vuelto) ni se han liberado de la necesidad de tener que morir un día; sin embargo, se han liberado de la representación de la muerte. Por ello, al ser interrogados acerca de lo que les ha pasado, no tienen nada que decir sobre la muerte, pero encuentran materia para muchos cuentos y para muchas bellas fábulas sobre sus vidas."

Agamben Giorgio (1989) "Idea de la materia" en Idea de la prosa, Península, Barcelona, p. 19



jueves, 16 de mayo de 2024

OTRO TRAMO

Dibujar un texto, uno que sosteniendo la evidencia de la imposibilidad nombre aquello que haga más vivible el mundo.
Eso quisiera.
¿Qué palabras?. ¿Cómo nombrar y en qué tono lo que hace razón o causa?.

A veces suelo encontrar coraje y escribir palabras en formas y volúmenes que son cuerpos de arcilla. Siempre en la conciencia de un no saber, de la suspensión de técnica y sentido. Amaso la posibilidad y advierto la ductilidad de tal materia, también su resistencia. Se modelan, se deforman y con ello adviene una experiencia nueva. Se ha entrado en un nuevo territorio, donde lo que se fue a buscar ya se ha perdido y lo que se ofrece es cuerpo nuevo y habla en nombre de lo que falta.
Luego, cuando las orondas se muestran a la luz, en la piel de una vasija, una advierte que hay que devolverlas al mundo. Su gracia está en el deseo que las mueve.
 A veces, viajan río arriba, donde Juan L:



La tarde mira al agua,
azul,
y el agua es toda la tarde,
azul.

¿Nada más?
Y el pajonal bajo y pálido
y la arena y el prado
con el ganado lejando?

Nada más.
El agua azul, la tarde azul.
Un parpadeo azul,
un amor azul.

¿Quién danza dentro o se va?
Se va, y bajo las chispas
del tiempo azul,
una huida melancólica.

¿Y el verde infantil, el verde?
oh, es un doliente ir, por qué?

La soledad de verde y azul
anhela quien sabe qué bajo el sol.

Esta es el alma, amigo,
en dos notas tendida, y suspirando
bajo un aire de diamantes
y de vuelos altos, altos....

"La brisa profunda" JUAN L ORTIZ




martes, 9 de abril de 2024

Memoria coloidal

Me preguntaba hace unos días que buscaba en un pantano y a modo respuesta me representaba una orfandad ejercida en una forma de hacer con los restos, abismada en el paisaje, buscando un lugar donde sitiar la existencia de lo que no existe. Intentando cavar un hueco en el vacío, un mojón más, me decía, sin entender demasiado de que hablaba.

De vuelta en casa,  entre papeles y notas aparece una razón más, y asombrosa por lo menos para mí. Hace algún tiempo, después de leer un artículo de Guillermo David quedé bastante enganchada con la historia de Calfulcurá. Hice mis anotaciones que quedaron archivadas por ahí. Ayer, tomé un sobre donde guardar un apunte:  “Arcilla-su composición" para llevar al taller, al abrirlo encontré en su interior un papel que sin mirar retiré. Puse el apunte en el sobre y lo que reconocí en mi mano fueron las notas sobre el cacique.  ¡Acilla donde había toldería!. Tal cual un fallido o el despertar de un sueño, algo del orden de lo no sabido irrumpió como iluminación profana. Quedé estupefacta. ¡La laguna donde hice la recolección está en el territorio de las Salinas Grandes! En lo bello hay velo. Salinas Grandes fue el lugar donde desde 1834 y por 40 años el cacique huiliche Juan Calfulcurá fue protagonista de la política y de la historia argentina. Fue fundamental su esfuerzo diplomático, su esfuerzo de “traductor”, apostaba por la palabra. Innumerables cartas escritas a los líderes políticos y militares del momento lo confirman. Dice David: “esa voz que se hacía escuchar ahí, es el malón discursivo indígena enfrentando a la ciudad letrada con una lengua en estado coloidal”. Este es el desierto sobre el que avanzó la “civilización”, un desierto que hablaba, que escribía, que buscaba hacerse entender. Por ahora, y en tiempo de lecturas y estudio sobre duelos, no puedo más que sorprenderme al advertir que ese barro que fui a buscar es más que terracota. Me siento interpelada a recordar, amasar, inventar, componer para restituir, para alojar esta inexistencia en la existencia, para que esta lengua coloidal devenga escritura, para entramar lo desgarrado simbólico, para sostener la mirada ante lo bello.


Lecturas que acompañaron y nutrieron mi reflexión:

* Lecturas que estoy llevando a cabo en el Seminario “Leer a la Letra” a cargo de Helga Fernandez – Allouch – Lacan –Despret – Macedonio Fernandez – Duperey – Luis Gusman – Luis Ignacio Garcia – J.Didion.

*“De fundadores, relatos y otras leguas” Mariano Nagy  https://revistas.uns.edu.ar/csh/article/view/2696/1544

* Pagina 12 / Radar libros : Voces de la Pampa . Guillermo David. https://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/libros/10-3531-2009-08-16.html

*Intersecciones en Antropología/ Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires Facultad de Ciencias Sociales/ redes políticas en el área arauco-pampeana: la Confederación indigena de Calfulcurá ( 1830-1870) Ingrid de Jong y Silvia Ratto  http://www.scielo.org.ar/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1850-373X2008000100018

*Cambio 2000/Noticias Adolfo Alsina/ Calfulcurá lideró 40 años en el Carhué /Omar Lobos

miércoles, 27 de marzo de 2024

Voy



Voy, vuelvo, a lo inexistente, a lo imposible de ver. Me arrojo al terruño de lo inacabado buscando reconocer el tiempo de la infancia aún alojado en mi cuerpo.

Campo, llanura, mi paisaje, su materialidad infantil, la tierra.

La compañía de mi madre, su desbordada vitalidad silente.

Territorio ensoñado.

Llevo la pregunta por los muertos, por el dolor de sus ausencias, sus duelos. Recojo fechas, relatos y en la orilla de la laguna algo de barro que se entrega a la mano.

Los animales del lugar, toros, vacas y sus crías me rodean ni bien inicio la recolección. Difícil discernir si es su curiosidad amistosa la que me recibe o es su celo territorial el que me rechaza. Me atemorizan.

Me alejo con un pequeño trofeo: barro, alguna foto, algunas asociaciones rápidas y preguntas abiertas para otra campaña.

Confirmo que es con restos, detritus libidinales, con los que hay que hacer la tarea siempre. 

Pero, ¿por qué buscarlos en un pantano, en esa orilla donde lo que es del agua, de la tierra y del cielo interactúan tan frenéticamente; donde lo que vive y lo que muere forma parte de una misma cosa?

¿Para reafirmar esta experiencia de ser en el filo de lo que es y no? ¿o para verificar una vez más que se trata de hacer algo con el difuso origen y la materialidad de lo posible?. Tal vez, en pos de nuevas imágenes para imaginar o para sitiar un nuevo mojón desde el que poder tensar un nuevo relato cada vez que sea necesario.

Ahora, ese, es un lugar en el que puedo afirmar que estuve, el tiempo convocado  fue el mio y si había algo para ser usado como nombre propio lo llevé en mis manos todo el camino de vuelta hasta mi taller. Después tamizé, limpié, puse en condiciones tal materia, le solicité y entregué, vi  aparecer la forma y resultó cuenco, uno más, alojando ese pequeño espacio que no es propio ni ajeno, que no está vacío ni lleno, que reserva y ofrece.











domingo, 22 de octubre de 2023

miércoles, 29 de marzo de 2023

"Nagori" - Ryoko Sekiguchi -

Ayer supe de un libro de la escritora japonesa, Ryoko Sekiguchi: “Nagori”.

En las reseñas dicen que Nagori designa en japonés la nostalgia de la estación que termina, refiere a la estacionalidad; los frutos tardíos, el aroma último de la estación que se marcha.  Sekiguchi reflexiona sobre el tiempo humano que transcurre entre el tiempo circular del agro y de las estaciones y el lineal, unidireccional de nuestra vida. Dice: “es esta validación o este contraste entre ambas formas de pertenecer al tiempo, el que produce esa sensación crepuscular, pero vivísima y difusa, del nagori”.

Sin leerlo, me proyecto en sus páginas y fantaseo sobre sus imágenes y pensamientos. Su temática me convoca. Ryoko también es apasionada por la gastronomía y los libros de cocina. Como aún no está disponible en Argentina, me lo voy imaginando.

..” es ese punzante aroma del mundo, al momento de irse, que es el nagori."

En y con las palabras nace cierta sensibilidad, no podemos percibir aquello que no tiene un nombre. La pintura, la mirada persistentemente arrojada sobre pequeñas cosas, la vida, nos permite permanecer en ese tiempo anómico de lo que es, sucede o sucederá, en la espera de ser nombrado. Es perseverando en esa estadía donde algunos encuentros y saberes suceden, mientras tanto se atesora lo que se pierde, eso que acerca y acompaña a la lejana e imposible orilla de la muerte.







lunes, 29 de agosto de 2022

El estudio

 

Dice Agamben que una forma de vida que se mantiene en relación con una práctica poética, cualquiera que sea, está siempre en el estudio, está siempre en su estudio.

El estudio es el lugar del desorden, de las huellas de lo fallido, de la potencia del obrar. El lugar donde se sobrevive al cambio y la destrucción, donde ciertas cosas pueden ser o no ser, o ser otra cosa. Un lugar al decir de Deleuze donde se corren serios riesgos.

Práctica poética es aquella que nos devuelve al silencio originario, donde obrar es hacer marca con nuestra "frenada impaciencia", la forma que el silencio encuentra en nuestro pulso. Un pulso ignorante que hace, a nuestro acto, creador.

 






 

sábado, 19 de febrero de 2022

estanque verdadero..


Ser viejo es regresar y yo he vuelto a ser niño.

Eché un poco de agua en una palangana

y oí toda la noche el croar de las ranas

como, cuando muchacho, pescaba yo en Fang-Kuo.


Palangana de barro, estanque verdadero:

el renuevo del loto es ya una flor completa.

No olvides visitarme una tarde de lluvia:

oirás, sobre las hojas, el chaschás de las gotas.


O ven una mañana: mirarás en las aguas

peces como burbujas que avanzan en escuadra,

bichos tan diminutos que carecen de nombre.

Un instante aparecen y otro desaparecen.


Un rumor en las sombres, círculo verdinegro,

inventa rocas, yerbas y unas aguas dormidas.

Una noche cualquiera ven a verlas conmigo,

vas a oír a las ranas, vas a oír al silencio.


Toda la paz del cielo cabe en mi palangana.

Pero, si lo deseo, provoco un oleaje.

Cuando la noche crece y se ha ido la luna

¡Cuántas estrellas bajan a nadar en sus aguas!


Han Yü  ( 768-824)

de Octavio Paz ( traductor)





domingo, 24 de octubre de 2021

 ESTE POCO, MIO


Todo el día

es mentira.

Sólo es real para mí que soy un hombre

en sus partes pequeñitas y escondidas.


¡Escondidas!

yo diría

qué importante es lo callado, que se irisa

en los diáfanos anales de la brisa.


Yo diría 

con vos chica, 

la importancia de cualquier cosa no vista.

Toda luz es un misterio que se triza.


Con voz viva,

luz reunida,

yo diría qué secreta es la alegría,

y cuánto, cuando se junta, da, aunque a cachitos,

la vida.


Cantaría

sin mentira, la mentira,

lo escondido de lo bello, la inteligente ironía,

y luego, como si nada, vería pasar la brisa.


Gabriel Celaya - Los espejos transparentes








martes, 21 de septiembre de 2021

Raku 2021

 

¿Qué es Raku?

Es una técnica de alfarería básicamente japonesa (1572-1615).

El Kanki, ideograma equivalente a la palabra Raku significa tranquilidad, pero también diversión o felicidad.

La cuestión es así, las piezas que primero fueron horneadas y esmaltadas se llevan nuevamente al horno a determinada temperatura (aprox. 900° C), se sacan incandescentes del horno con pinzas de metal y se las lleva a un recipiente con viruta y/o papel, donde inmediatamente se hace llama y gran cantidad de humo. A partir de ese momento el humo forma parte de las piezas.

Los esmaltes, que son óxidos, aportan gran parte del oxigeno para la combustión, reduciéndose a metales puros, que son los que dan la apariencia tan característica. Luego de unos minutos se detiene el proceso químico sumergiendo las piezas en agua fría.

Se obtienen tonalidades que van desde los rojos metalizados hasta los nacarados y tornasolados. También es típico de la técnica el craquelado.

Pura alquimia!

Y lo de la diversión y felicidad es pura verdad.

El taller y la sapiencia en la materia es de Liliana "Suyay Cerámica" y los créditos de fotografías son de Elena Pablotzky













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